Lo peor de pasar 4 días con un par de tíos de puta madre dando saltos en el agua con levantazo en Tarifa es volver a la Comunidad de Madrid, encender la tele y encontrarse a Iñaki Gabilondo contándome, de aquella manera, que ya no hay tregua. Eso y una niñata subnormal de 16 años, acompañada por su madre, haciendo un escrito para ejercer su derecho de objeción de conciencia y no cursar la asignatura esta de educación para la ciudadanía. Una panda de peleles anti-g dando por culo en la gran cumbre y... qué se yo... el tarado ese que salta la valla para darle un beso en los morros a Benedicto (digo yo que eso es lo que quería hacer... no se me ocurre otra cosa)
Yo, al igual que mi cuñadísimo, iba a estar jubilado a los 35; ya casi son 36 y aquí estoy todavía; teniendo que volver y encender la tele.
Ah... felicidades Zapatero. ¡¡¡De puta madre!!!