Hoy vuelvo tarde a casa. Mido si vuelvo pronto o tarde según está o no, en frente de mi portal, el coche patrulla de la Policía Municipal. Cuando me levanto ya está ahí aparcado, vigilando mi portal y, ojalá, vigilándome a mí. Hay días que tiene dos policías municipales dentro (me gusta llamarles pitufos, pero hoy les llamaré policías municipales). Otros días no hay nadie en el coche; a veces están fuera al lado del coche. En otras ocasiones me encuentro con cinco o seis policías municipales de cháchara con otros dos, que deben ser "de paisano" (o "secreta", como he oído decir a muchos paletos catalanes cuando se refieren a los "de paisano").
He comenzado a odiar el uniforme que Gallardón ha puesto a su policía. Tiene un corte militar que me molesta, pero supongo que los ayuntamientos de centro derecha hacen estas cosas; también supongo que los de centro izquierda, como son progres, no ponen estos uniformes a la policía. Me gusta más el concepto de uniforme progre. Así vestidos, casi parecen vigilantes de metro, pero mucho peor por esa leyenda de "Policía Municipal" en amarillo fosforito que llevan en la espalda. Botas militares y una cómica boina, militar claro. Su actitud sin duda cambia cuando se ponen ese uniforme; igual que los extraterrestres del chiste en que se encuentran un tricornio al aterrizar en un planeta tierra deshabitado. Además, como me hizo ver H. cuando se lo comenté hace unos días, vestidos así "imponen" a quien no tiene que imponer. Un malote malote sabe que un policía municipal es un policía municipal. Aun así, todo tiene una parte positiva. Mi fantasía con una policía municipal.
Tengo una fantasía con una policía municipal que está a veces vigilando mi portal, que no a mí. Es una policía municipal rubia, pero creo que revenida; osea oxigenada; de bote. Esto quita mucha fuerza a la situación, claro. En mi fantasía ella solo lleva puesta su ridícula boina de corte militar, y las chulibotas de corte militar. Ah, y lleva un tanga con la bandera de la Comunidad de Madrid. Yo la estoy sodomizando, sin quitarle el tanga por supuesto. Estoy desnudo, pero llevo un slip como el de Torrente, con la Bandera Nacional. Le pego con su porra, como en toda fantasía que se precie. Le pego mientras le exigo que diga "¡Gallardón president!". Ella no se entera y dice "¡Gallardón presidente!". "¡¡No, no!! ¡Gallardón president, y con acento de Lérida!", replico. Entonces ella lo dice bien, pero no imita bien el acento de Lérida, claro. Es una policía municipal de Madrid.
Nada de esto ocurriría, quiero decir, imaginaría, si llevaran una chaqueta, zapatos castellanos y pantalón de raya y pinzas, claro; así que es bueno siempre mirar la parte positiva de todo, hasta del ridículo uniforme de corte militar de nuestra policía municipal.
Lo de la fantasía es mentira, claro. Se me acaba de ocurrir, pero me ha parecido gracioso ponerlo por que seguro alguien me cree capaz de imaginar algo así, y que me excite, claro. Por cierto, en el próximo post compensaré el anterior a éste. Creo que he batido mi record de comentarios gracias a haber salido del armario y hablar de mi matrimonio.
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martes, diciembre 19, 2006
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